Mendoza: una introducción


Monumento al General San Martín

Cuando se habla de Argentina se habla de Buenos Aires y su tango, de Bariloche y sus lagos, El Calafate y sus glaciares. Se habla de Ushuaia y el fin del mundo, e Iguazú y sus cataratas. De lo que rara vez se habla es de Mendoza y sus vinos y montañas, de la limpieza de su ciudad y el calor de su gente. No voy a argumentar que Mendoza debe ser prioridad para los que vayan a Argentina por primera vez; lo que voy a argumentar es que Mendoza es tan especial que amerita un segundo o tercer viaje a Argentina, un país tan rico en recursos que un solo viaje no es suficiente.

Desde Puerto Rico la forma más directa de llegar es con Copa Airlines vía Panamá. Aunque no sale todos los días, hay un vuelo directo de Panamá a Mendoza, que combinado con el San Juan-Panamá serían solo dos vuelos. La otra opción es ir primero a Buenos Aires (también con escala en Panamá, Bogotá, Miami, o donde sea que la línea que escoja vaya), y de ahí a Mendoza. En este caso es mejor quedarse al menos una noche en Buenos Aires, pero si ya ha ido antes lo mejor es derecho a Mendoza.

El “con” de esta ruta es que la conexión en Panamá es de siete horas (llegan a Panamá a las ocho y cuarto de la mañana para salir luego de las tres de la tarde). Al menos así lo era antes de la pandemia, habrá que ver cómo serán las cosas de aquí en adelante. Igual, esa espera es bastante tediosa (créanme, la hice tanto en la ida como el regreso). Si la hacen, lo mejor es quedarse en el lounge VIP de Copa, donde hay wi-fi, muebles cómodos, y buffet. Esto tiene un costo aproximado de $50 USD. La otra alternativa, si nunca han estado en Panamá, es hacer el tour de la ciudad y el canal en tránsito, en donde los recogen en el aeropuerto, les dan el tour, y los regresan para su próximo vuelo. O, porqué no, quedarse una noche en Panamá y hacer este tour con más calma. Estos arreglos es mejor hacerlos con una agencia de viajes.

Si lo hacen de esta manera, estarán llegando al aeropuerto de Mendoza después de la medianoche.

Datos de la ciudad

La ciudad de Mendoza está localizada en lo que esencialmente es un desierto, por lo que su clima es uno seco. (Ya saben, lleven humectante). El verano austral es a partir de diciembre, en donde la temperatura se puede elevar sobre los 80 Fahrenheit (26 Celsius). En invierno estas pueden bajar a los 40 grados Fahrenheit (6-7 Celsius). Fui a principios de diciembre, y aunque se suponía que no llovería mucho y haría mucho calor, da la casualidad que esa semana llovió más de lo usual y la temperatura fue más fresca.

El “con” de esto es que la lluvia causó neblina en los Andes, y nunca pude verlos en toda su majestuosidad.

La pre-cordillera de los Andes. No son las montañas más altas, pero siguen siendo monumentales.

Ese clima árido ha llevado a los mendocinos al extremo de contabilizar cada árbol que se encuentra en la ciudad. Absolutamente nadie puede cortar un árbol sin el permiso del gobierno. Cuando uno vive en lugares donde la lluvia y el verdor se dan por contado, no sabe apreciar lo que tiene. Los mendocinos necesitan esos árboles, y por ende los tratan con el respeto que se merecen. Esto es algo que me recordó en cierta manera a Dubai, también construido en un desierto, y en mayor extremo al planeta desértico Arrakis de la novela de ciencia ficción Dune, en donde el agua es tan escasa salir al aire libre conlleva utilizar unos trajes especiales que reciclan todo líquido que segregue el cuerpo. Mendoza no es Arrakis, claro, o ni siquiera Dubai, pero los elementos también les han obligado a tomar medidas fuertes.

La moneda es el peso argentino. Esta ha venido decayendo bastante en los últimos años; cuando fui en diciembre 2018 estaba a 40 pesos por dólar. Hoy día 12 de julio de 2020 está a 70 pesos por dólar. Por supuesto, eso es de gran beneficio para los turistas que lleven dólares o cualquier otra moneda fuerte, pero una desgracia para la población local.

IMPORTANTE: las conexiones eléctricas en Argentina son diferentes a las de Puerto Rico/Estados Unidos. Este dato no lo mencioné para Colombia o Perú porque en un caso son las mismas, y en el otro no causa problemas. Aquí si no tienen un adaptador se pueden olvidar de cargar su teléfono o cualquier otro aparato eléctrico que lleven. Si bien es cierto que los hoteles muchas veces tienen en las habitaciones conexiones universales, la realidad es que esto no es algo seguro, y fuera del hotel no las encontrarán tampoco.

La buena noticia es que no están obligados a comprar un adaptador en Puerto Rico (aunque si lo pueden conseguir, háganlo, es más seguro). En el hotel que me quedé tenían una tiendita donde los vendían a 85 pesos ($2 USD aproximadamente), y probablemente ahora equivalgan a la mitad de eso con el cambio actual. Cabe destacar también que no todas las ciudades en Argentina tienen las mismas equivalencias. Más tarde en El Calafate compré un cargador idéntico al de Mendoza para unas amigas que andaban sin uno, ¡y me costó $10 USD! El Calafate es una ciudad cara, eso sí, pero entraré en esos detalles cuando lleguemos allí en el blog; por ahora solo diré que Mendoza es una ciudad bastante económica.

Otra cosa que me encanta de Mendoza es que se trata de una ciudad muy limpia. Realmente, Mendoza es una ciudad grande (la cuarta más poblada de Argentina) con pinta de pueblo. No sólo es la limpieza inusual de la ciudad en base a su tamaño, sino también el calor de su gente. Uno puede pasear muy tranquilo por sus calles, sin temer por su seguridad, cosa que no ocurre en Buenos Aires, donde los guías les advertirán varias veces que estén muy al pendiente de sus objetos personales.

Notarán que comencé mi cobertura de Argentina con Mendoza y no la capital Buenos Aires. Esto es así porque estoy publicando mis experiencias en orden cronológico, saltando mis viajes a Estados Unidos, Emiratos Árabes Unidos, Guatemala, y Panamá, que se dieron hace tanto tiempo es bastante difícil hablar de ellos ahora. Mendoza fue mi primera experiencia en Argentina, en un viaje de familiarización del destino para agentes de viajes. Tendría la buena fortuna de regresar al país apenas tres semanas después, con lo que vería otras tres ciudades argentinas. Esas las cubriré en su momento, una vez termine con Mendoza.

Ese viaje de familiarización me permitió ver un poco más de lo que el viajero casual visitaría, que regularmente es un city tour con visita a bodegas de vino, y quizás tour de Alta Montaña. El tour de Alta Montaña lamentablemente no lo teníamos programado, pero sí visitamos varias bodegas de manera más detallada de lo normal, comimos en todas ellas (la gastronomía mendocina la dejaré para cuando hable de las bodegas en detalle), visitamos la ciudad, visitamos la hermosa estancia La Alejandra en Tupungato, y visitamos varios hoteles; desde el tradicional Hyatt en el kilómetro cero de la ciudad, hasta el romántico Cavas Wine Lodge en las afueras. Todos los iremos explorando poco a poco.

Bienvenidos a Argentina.

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2 comments

  1. Que grato es leer sobre otros sitios argentinos que vale la pena conocer!!, ciertamente, nunca considere Mendoza entre mis planes, pero la manera en cómo vas introduciendo sobre este lugar ya me genera expectativa. Argentina está enclavada en mi corazón desde que la visite recién el pasado enero, supongo que porque fue el viaje anterior a la pandemia y el que hecho tanto de menos por ser tan reciente. Lo del adaptador del cargador ni me digas!, que sude la gota gorda cuando descubrí que eran distintos y yo no iba preparada, por suerte consegui en un lugar del aeroparque. En fin, trataré de estar pendiente de todas tus publicaciones sobre Argentina!, un abrazo mexicano!!

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    • Mendoza es encantador, pero es un destino para personas que ya han viajado a Argentina y visto las ciudades más populares. No creo poder hacer un buen argumento de visitar Mendoza antes de Calafate, Bariloche, Iguazú, Ushuaia, o Buenos Aires; a menos que se trate de un amante del vino, en cuyo caso el viaje debe constar de Mendoza en combinación con Salta y áreas limítrofes. El amante del vino va a quedar fascinado con Mendoza. También es un buen destino para lunas de miel, es muy romántico.

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