Dubai: una introducción


Mi primer vuelo transatlántico se dio lugar el lunes 7 de septiembre de 2009, saliendo del aeropuerto de Atlanta, Estados Unidos, con destino a Dubai en los Emiratos Árabes Unidos. Fueron trece horas en un avión en clase económica para las cuales mi cuerpo no estaba habituado. No es que los asientos fueron incómodos – todo lo contrario, en aviones de vuelos internacionales los asientos tienden a ser más grandes – es que yo no puedo dormir bien en aviones, mucho menos el tipo de sueño regular que uno necesita en la cama. El efecto en mi cuerpo fue tal que como para la hora once o doce, tuve que ir al baño a vomitar de tan exhausto que estaba. Por suerte en el viaje de vuelta a América (que duró catorce horas) mi cuerpo ya había realizado ciertos ajustes.

Tuve el privilegio de regresar a Dubai diez años después, en octubre de 2019 esta vez vía Nueva York, y de hacer ciertas comparaciones. Dubai es parte de los Emiratos Árabes Unidos (EAU), un país cuya forma de gobierno actual data apenas del 1971, y el cual entró al mapa mundial gracias a las riquezas traídas por el petróleo. Consta de siete emiratos, siendo Abu Dhabi la capital y el más grande de los siete. Dubai es, sin embargo, el más famoso de los emiratos, al ser una ciudad que busca continuamente innovar y que gracias a la fortuna del petróleo es capaz de experimentar con proyectos que en la mayoría de los países del mundo ni siquiera se molestarían en financiar. Algunos de esos experimentos han sido fracasos que eventualmente los ha llevado a una crisis financiera, pero la red de protección económica que provee Abu Dhabi los ha salvado de la ruina total.

Datos generales

La ciudad con mayor densidad poblacional de los EAU, Dubai cuenta según el último censo del 2020 con unas 3.4 millones de personas. Es una de las ciudades más seguras no sólo del Medio Oriente sino del mundo (en el 2019 clasificada la séptima más segura del planeta), esto debido a sus estrictas leyes. Siguiendo con esto de las clasificaciones mundiales, es la vigésima ciudad más cara en el mundo, con su moneda local – el dirham emiratí – equivalente aproximadamente a 3.60 USD. No tendrán problemas para conseguir buenas casas de cambio.

Hablamos en el blog anterior de Iguazú y su calor extremo. Dubai también es extremadamente caluroso, pero en el otro lado del espectro: en vez de ser mucho calor con mucha humedad, es mucho calor con un aire totalmente seco. Es obvio, pues mientras Iguazú es selva tropical, Dubai es puro desierto. La primera vez que fui en septiembre 2009, la temperatura afuera estaba en los 100 grados Fahrenheit (38 Celsius). Salir del hotel se sentía como entrar a un sauna, pero sin el vapor. No recomendaría ir en septiembre bajo ninguna circunstancia. Ya la segunda vez que fui era en octubre, y ahí la temperatura era más manejable. Incluso me atrevería a decir que en Puerto Rico en esos momentos estaba haciendo más calor. Noviembre a marzo es la mejor época para ir a Dubai en base a la temperatura.

La playa de Jumeirah.

El idioma oficial es el árabe, con el inglés siendo la segunda lengua más hablada del país. De los 3.4 millones de habitantes sólo un 15% son emiratís, mientras el resto lo componen expatriados de diferentes países, predominantemente Asia (India compone un 51% de los expatriados). La religión oficial es el Islam. Aunque sus leyes son bastante estrictas (por ejemplo, la homosexualidad es ilegal), en términos de lo que regularmente se ve en el mundo árabe sus niveles de tolerancia son bastante altos. De hecho, el 2019 fue denominado en los Emiratos como el Año de la Tolerancia, aunque no todo fue color de rosa.

Como hombre de tez oscura que soy, me sentí a gusto caminando por la ciudad. Hago esta salvedad porque obviamente la experiencia entre hombres y mujeres de lo que es sentirse seguro son diferentes no importa el país en el que se esté y, por supuesto, mi apariencia física me podría hacer pasar por un nativo de la región. Eso no quiere decir que si usted es una mujer blanca deba preocuparse mucho; si acaso, se debe preocupar lo mismo que en cualquier otra parte, y observar las mismas precauciones. Las mujeres no están obligadas a cubrirse con un velo para poder caminar por la ciudad, y de hecho en las playas pueden ponerse un bikini sin problemas.

Con un Kufiyya tradicional de Arabia Saudita (los emiratís son blancos).

La transportación pública consta de taxis o metro. Sobre la seguridad de los taxis nunca recibí advertencias, son bastante seguros. De hecho, la primera vez que fui a Dubai se supone que me buscaran en el aeropuerto, y al no ver mi transporte por ninguna parte tomé en su lugar un taxi. Todo fue perfectamente bien. Igual en esta ocasión llegamos a tomar un taxi y todo fue normal.

(Francamente no recuerdo si esa primera vez pagué con dólares, o con tarjeta de crédito, pero acabando de llegar al país estoy seguro que no tenía la moneda local, así que al menos existen opciones con ellos).

Estación de Al Barsha, que se encontraba justo al lado de nuestro hotel.

El metro se inauguraba precisamente la semana que fui por primera vez a Dubai, en septiembre de 2009. No lo tomé en esa ocasión, pero esta vez sí, y me gustó la experiencia. Ayuda el que hubiese una estación a pocos metros de nuestro hotel, y que hayan estaciones estratégicamente localizadas a lo largo de la ciudad en los lugares de mayor concurrencia. Si mal no recuerdo, pagamos $8 USD cada uno por un pase de día entero – el pago fue en dirhams, claro – que es muy conveniente para explorar la ciudad por cuenta propia. El metro llega incluso hasta la isla de la palma donde se encuentra el hotel Atlantis. A este hotel sí se puede entrar, cosa que no sucede con el más famoso Burj al Arab, del que hablaré un poco más abajo.

Lugares de Interés

Prototipo del Burj Khalifa en el Dubai Mall.

Dubai ha construido sus lugares de interés en las últimas décadas, y al día de hoy sigue incesantemente construyendo. Algo que no cambió en lo absoluto entre mis dos visitas fue la cantidad de proyectos de construcción que se ven a lo largo de toda la ciudad. Incluso llegué a escuchar sobre proyectos planificados para el año 2070. Personalmente, es esta filosofía tan visionaria el mayor atractivo de Dubai, algo que me recuerda en cierta forma a Medellín, aunque en Dubai es mucho más marcado.

Lamentablemente eso se trata de un atractivo no tangible. El principal atractivo tangible probablemente lo sea el Burj Khalifa, el cual al momento de publicar este blog es el edificio más alto del mundo. Originalmente tanto Arabia Saudita como el mismo Dubai tenían edificios programados para inaugurarse en el 2020 y desbancar al Burj Khalifa – siendo el Dubai Creek Tower el más alto, cosa de que los saudis no puedan presumir de nada – pero ambos proyectos están en veremos, y no únicamente por culpa del Covid. Problemas de financiamiento han ocasionado retrasos en sus construcciones, y ambos han visto sus fechas de inauguración alteradas.

Cubriré mi visita al Burj Khalifa en un blog aparte, pero sí mencionaré que es una visita obligada a todo aquel que vaya a Dubai, no sólo a verlo desde la distancia – que forzosamente va a suceder de todas maneras – sino a ver la ciudad desde su piso 124, el más alto que le permiten subir a los turistas para observación.

La vista desde el piso 124 del Burj Khalifa.

(En realidad yo y muchas otras personas subimos también al piso 125, pero esto fue debido al inmenso tráfico para bajar por los elevadores – los más rápidos del mundo, por supuesto – obligando a desviar parte de las filas).

Para accesar al Burj Khalifa se entra por el Dubai Mall, que es – adivinen – el centro comercial más grande del mundo. O lo era, creo haber leído en alguna parte que ya fue superado. Como dependiendo de cuándo estén leyendo esto puede que ya se haya construido uno más grande de todas formas, no me voy a molestar en corroborar esa información. Es suficiente con saber que es uno de los más grandes del planeta, y que a pesar de que fui tanto en el 2009 como en el 2019, todavía no he podido verlo completo.

La foto de arriba muestra parte del largo, largo, largo pasillo que se recorre desde la estación de metro del centro comercial, hasta la entrada del mismo. Noten como tienen incluso las rampas eléctricas que usualmente se ven en los aeropuertos para uno poder aligerar el paso. No sólo se encuentran tiendas de todo tipo en su interior, sino que también tienen un enorme acuario, y el famoso centro de patinaje sobre hielo, que hasta el momento mismo en que escribo esto pensaba lo había visitado, pero al buscar las fotos me di cuenta se trataba de otra pista de patinaje sobre hielo, esta en el hotel Hyatt Regency Dubai. (En el 2009 el viaje era para agentes de viajes que fueran conociendo el destino, por lo que visitamos varios hoteles).

También en el centro comercial se encuentran las famosas fuentes danzantes del Dubai Mall – las más grandes del mundo… – que se basan en las fuentes del Bellagio en Las Vegas. Hablaré más a fondo de esto en el mismo blog del Burj Khalifa, ya que son atracciones conectadas.

Otro de los grandes atractivos lo es la playa de Jumeirah y su inquilino más famoso e ícono absoluto de Dubai, el hotel Burj al Arab.

2009 (fail!)
2019 (yay!)

El Burj al Arab tiene una reputación de siete estrellas, aunque en realidad esa categoría no existe. Ningún hotel en el mundo pasa de cinco estrellas, pero cuando el Burj al Arab fue inaugurado, uno de los críticos quedó tan impresionado con su extravagancia que le dio una clasificación de siete estrellas. Por supuesto, esto fue aprovechado por Dubai para promocionar el hotel y el destino.

Aunque Jumeirah es una playa pública, el hotel como tal es completamente privado, por lo que a menos que tengan una reservación no pueden entrar.

O, si son un grupo de agentes de viajes evaluando hoteles en el 2009.

Nuestra guía nos contó la siguiente anécdota del hotel: hace varios años ya, había un chico que comenzó a trabajar allí como guardia. Sus órdenes eran simples: nadie puede entrar a menos que sean huéspedes del hotel. Llega un Rico Magnate e intenta entrar, pero lamentablemente no tiene reservación, así que rico o magnate no importa, el chico no lo dejó entrar.

El Rico Magnate acepta y sale de las inmediaciones del hotel, luego llama a la gerencia e indica que no lo dejaron pasar. La gerencia está muy apenada, esto es un escándalo, ¿cómo es posible? Si se trata del mismísimo Jeque, líder del emirato de Dubai y Vice-Presidente del país.

El jeque dice que quiere hablar con el chico. El chico se entera del asunto y se embarra. ¡No dejó pasar al mismísimo jeque de Dubai! Su presión sanguínea estaba por las nubes, su auto-estima por el piso. Ya iba pensando en otro trabajo cuando llegó frente al Jeque Mohammed bin Rashid Al Maktoum.

“¿Sabes quién soy?” preguntó el jeque.

“S-sí, señor, ahora lo sé,” contestó el chico sin poder contener el temblor en su cuerpo. “Lo siento mucho.”

“No, yo lo siento mucho,” dijo el jeque, “por no haberme presentado como se supone. Haces tu trabajo muy bien, cumpliste tus órdenes al pie de la letra. Necesitamos más personas como tú.”

Ok, el diálogo me lo inventé, pero más o menos así fue la cosa.

Una tienda del Dubai Mall. La imagen del hotel está en todas partes, así como otros iconos artificiales del emirato.

Aquellos que sí tengan la fortuna – literalmente – de tener reservación en el Burj al Arab, tendrán transporte del aeropuerto al hotel y viceversa en uno de los diecisiete Rolls Royce de la compañía, los recibirán con una copa de vino chileno de la más alta calidad o, en caso de no beber alcohol, un jugo de manzana con flequillos de oro. También tendrán por el tiempo de su estadía un iPhone recubierto de oro para comunicarse con el staff del hotel.

Normal.

El Museo del Futuro

Para octubre del 2019 el Museo del Futuro estaba bajo construcción, con miras a ser inaugurado en septiembre u octubre de 2020, a tiempo para la Expo 2020 que estaría organizando Dubai. Ya sabemos que esos planes se fueron a pique con la pandemia, pero el museo (y la Expo) siguen programados para abrir en octubre de 2021. Tan sólo la forma del museo llama la atención, no me imagino cómo será por dentro y qué se estará exhibiendo allí.

Hablando de museos, Dubai no es el único lugar a visitar cuando estén en los EUA. La capital Abu Dhabi está lo suficientemente cerca como para ir en bus de tours de un día. Aunque no lo he hecho personalmente, recomendaría quedarse un par de noches en Abu Dhabi para ver lo que tiene que ofrecer con calma. El más impresionante es la visita a la mezquita del Jeque Zayed, la cual tendrá su propio artículo luego, pero les doy un leve adelanto visual:

Ese mismo día su tour operador probablemente aprovechará el viaje para visitar el Mundo Ferrari, que es literalmente eso, un mega complejo dedicado enteramente a la Ferrari, incluyendo un parque de atracciones.

No, no nos montamos – ni siquiera vimos – alguna de las atracciones del parque por falta de tiempo. Sólo vimos parte del centro comercial Ferrari por dentro. Es por eso que recomendaría dos o tres noches en Abu Dhabi, para visitar estos lugares con calma.

Hice la transición a este tema con los museos porque en Abu Dhabi hay una sección del emirato que dedicarán a lugares culturales. Es ahí donde se encuentra el segundo Louvre del mundo, en donde próximamente habrá un Guggenheim, además de otros museos. Esto también tendrá su propio artículo más tarde.

Parte del museo Louvre Abu Dhabi.

Volviendo a Dubai, no todo lo que vale la pena ver es lo último en la tecnología; los mercados tradicionales también son visitas imperdibles. Visité algunos estando allá: el mercado de textiles, mercado de especias, y el mercado de oro. Para el mercado de especias y de textiles se toma un bote taxi conocido como abra para llegar.

Cuando visité el mercado de especias, tenía cero interés en las mismas. Unos meses y una pandemia más tarde, estoy en constante búsqueda de especias en los supermercados. Ironías de la vida, pues en Dubai se consiguen más económicas, y estoy seguro que hubiera comprado muchísimas para traer de vuelta si el yo de hoy en día estuviera allá en vez del yo de aquel momento.

En el mercado de textiles se pueden conseguir telas de calidad, así como accesorios propios de la región. El yo de entonces no le interesaban las telas. El yo de ahora tampoco. No sé si habrá un yo futuro que se arrepienta de no haber aprovechado ese mercado, pero al momento mi consciencia está tranquila. Si usted gusta de este tipo de cosas, este mercado es para usted.

Sepa también que en estos mercados se viene a regatear, no a comprar con el primer precio que le ofrezcan. No se sienta mal por bajar el precio de “compra”, porque puede tener por seguro que lo que le ofrecen está por encima del valor real para ellos no salir perdiendo al comenzar el regateo. Incluso los va a escuchar hablando algo de español, si es que los escuchan al pasar, para atraerlos a su tienda. Una táctica común del vendedor es poner un precio de “ultimatum” a ver si usted cae, pero si ven que están por perder la compra lo bajarán. Es como el “juego” de dos autos yendo a gran velocidad uno contra el otro, a ver quién se acobarda primero. Claro, en esto nadie se va a matar. Mercados como este hacen la experiencia más divertida para el que no está acostumbrado a este tipo de negocios.

La Estrella de Taiba, con un peso de 64 kg (141 lbs) y un valor aproximado de $3 millones USD.

Eso que ven arriba es un anillo. Obviamente no existe un dedo lo suficientemente grande en el planeta para eso, pero lo hicieron de todas formas para poder decir que es el más grande del mundo, etc., etc.

Por si todavía no se han dado cuenta, el tema de Dubai es la extravagancia.

¿Dónde pueden ver este anillo? En un vitrina del Mercado de Oro (Gold Souk), el mercado de joyas más famoso de la región arábica. Obviamente no todas las vitrinas van a exhibir artefactos tan espectaculares como este. La mayoría lucen como joyerías perfectamente normales, es sólo que es una tienda tras otra, y otra, y otra, y otra… y, si la memoria no me falla, aunque estas tiendas tienen un aspecto más de acuerdo a lo que uno espera en otras partes del mundo, también pueden y deben regatear precios.

Una tienda más “normal”. Todo el oro es real, nada de imitaciones.

En nuestro próximo blog exploraremos a fondo uno de los tours más populares en Dubai: el safari del desierto. ¡Hasta la próxima!

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