Lima: Parque del Amor, Catedral de Lima, Santo Domingo, La Rosa Náutica


Tuvimos la mañana para descansar del vuelo de madrugada, así que luego del desayuno decidí salir a explorar un poco. Fui a este viaje con un presupuesto limitado, o de lo contrario hubiera ido derecho a donde se puede volar en un parapente. Para el que no sepa, los parapentes son como “paracaídas” que andan agarrados por una soga y los levantan y vuelan como si fueran chiringas (o cometas, o papalotes, depende de donde sean ustedes). No son caros (como $80), pero con el presupuesto limitado, y siendo la primera vez que estaba en el extranjero por más de una semana, no quería arriesgarme a quedarme sin dinero para comida. Que el parapente no se puede comer, pues.

Lo que sí se puede comer es en Pizza Hut. Patéticamente ese fue el primer lugar al que fui a almorzar. En mi defensa, me había unido para ese entonces con un grupito de mi viaje y no se decidían por ningún lugar en particular, así que a última hora nos fuimos por lo que conocemos. Aunque aún lo conocido tiene sus diferencias; la comida siempre sabe un poco diferente, y las bebidas también. Si mal no recuerdo lo que bebimos de refrescos fueron “Inca Colas”, y pues como me parece ya había comentado por alguna parte en mis blogs de Colombia, en Suramérica como que no creen en el hielo para las bebidas.

Un par de datos que encontré interesantes mientras exploraba un pedacito de Lima: uno, tienen varias líneas de transitar exclusivas para ciclistas. Esto es algo que también vi en Bogotá, y me gustó mucho. En Puerto Rico lamentablemente apenas hay orden en las carreteras para autos, ni hablar de construir vías para ciclistas únicamente. Esto, por supuesto, estimula al ejercicio, por lo cual es una gran iniciativa. Otra iniciativa que estimula al ejercicio fue la que hacen todos los domingos (como este de nuestro primer día) en la Avenida José Larco, cerrándola por determinado tiempo para actividades de aeróbicos para todo público.

Matamos dos pájaros con un tiro en esta foto: se puede apreciar no tan sólo la clase de aeróbicos públicos, sino también el carril exclusivo para ciclistas (en rojo).

Ya por la tarde comenzamos formalmente el tour de la ciudad. La primera parada fue el Parque del Amor, un parquecito muy simpático para enamorados, y para todo aquel que se quiera tomar fotos, porqué no. Está cerca del mar, y no muy lejos nuestro hotel José Antonio Lima (menos de un kilómetro).

De aquí pasamos a la Plaza San Martín. Ese nombre de “San Martín” es uno que verán muy seguido en nuestros viajes por Perú y Argentina, esto debido a que José de San Martín fue el Libertador de Perú, Chile, y Argentina. Para cuando estuve en Perú no era consciente de este hecho, y es sólo en retrospectiva que veo la mucha influencia que tiene aquí también.

Fue por aquí que llegamos a la Catedral de Lima. No he tenido la oportunidad de visitar la Basílica de Guadalupe en México, la cual me dicen es la más espectacular de América, así que si quieren ponerle a esto un asterisco lo pueden hacer en confianza; pero la Catedral de Lima es la estructura religiosa más impresionante que he visitado en América, y vale la pena ir sea en tour o por su cuenta. Sus creencias o falta de ellas es lo de menos, la idea es ser testigos de unos interiores monumentales que comprueban sin lugar a dudas el poderío económico generado por el Virreinato del Perú durante la época de la Conquista. Un poderío que, lamentablemente, se hizo a costa de esclavos y la explotación de oro en la región.

Hablando de explotación del oro y esclavos, la tumba de Francisco Pizarro, el Conquistador del Perú, se encuentra en la catedral. No es que le admire, pues, como todos los Conquistadores, Pizarro cometió atrocidades contra la población local; pero sus hazañas militares eran algo que había leído desde niño, y nunca pensé que algún día estaría cerca de su tumba. Si no pongo fotos de la tumba es porque nunca pude tomarla sin que hubieran personas en el medio tomándose sus propias fotos, y como no voy a poner esas fotos aquí, tendrán que contentarse con el mural que está encima de la tumba (tercera foto arriba).

Una anécdota muy interesante sobre la tumba de Pizarro: por cien años se exhibieron los restos equivocados en la Catedral. Sucede que donde suponían estaban los restos de Pizarro hallaron en 1881 una momia que inmediatamente asumieron era la del Conquistador. No fue hasta 1977 cuando, realizando unos trabajos de restauración al lugar, hallaron una caja con unos huesos y un inscripción que indicaba eran los restos de Pizarro. Esto abrió una polémica que duró varios años y no fue hasta que se hicieron las pruebas de la momia y, posteriormente, un análisis de los huesos, que se pudo conocer que estos últimos eran los verdaderos. La principal evidencia es que los huesos presentaban marcas de las dieciséis puñaladas que Pizarro recibió cuando fue asesinado.

Un aviso: según recuerdo las fotos y videos en ciertos lugares dentro de la catedral están prohibidas, específicamente en varias de las paredes con relieves en oro y un arte espectacular. Para ser testigos de eso, tendrán que ir a la Catedral y verlo por ustedes mismos.

De la catedral de Lima pasamos al Convento de Santo Domingo. Lo más sobresaliente de este convento es que contiene los restos de los santos Martín de Porres y Rosa de Lima. San Martín de Porres se conocía como “el santo de la escoba”, puesto que su función en el convento era la de limpiarlo, y esta función era un reflejo de su gran humildad. En el caso de Santa Rosa de Lima, dato interesante (para mí) es que su padre Gaspar Flores era puertorriqueño. O, como lo pondrían en aquellos tiempos, era “español natural de Puerto Rico”.

Por la noche algunos de nosotros fuimos al restaurante La Rosa Náutica. En cuanto a comida se refiere – o “arte culinario” si así lo prefieren – Perú es probablemente el número uno en el hemisferio. Así que casi cualquier lugar al que vayan va a ser bueno, y no tienen que ir a un restaurante “fancy” para comer bien. Dicho esto, hay varias opciones en la ciudad de muy alta calidad, como es el caso de Astrid y Gastón, un restaurante tres estrellas Michelín de tanta demanda hay que hacer reservaciones para poder entrar. La Rosa Náutica no está en ese nivel, pero sí es un local de respetable calidad y tiene algo que no tienen otros restaurantes en Lima: un ambiente romántico no frente al mar, sino en el mar. El restaurante está localizado en un muelle que se adentra en el Pacífico. Claro, no tienen que ir únicamente en pareja para disfrutarlo, pero si están con su pareja es una buena alternativa para una noche.

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